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¡AL JARDÍN INFANTIL SIN CULPAS! POR MARÍA CLARA RODRÍGUEZ
En familia

¡AL JARDÍN INFANTIL SIN CULPAS! POR MARÍA CLARA RODRÍGUEZ

La presentadora de TV y mamá de Matilde, María Clara Rodríguez, nos comparte en el blog sus mejores consejos para la entrada al jardín infantil de tu bebé. 

Quienes me conocen en redes y han hecho algún tipo de seguimiento a mi maternidad o al crecimiento de mi hija Matilde, saben que recientemente atravesé uno de los grandes hitos de la maternidad: la entrada de mi bebé al jardín infantil.

Al contar mi experiencia, ¡muchas mamás se emocionaron conmigo! lloraron conmigo y se angustiaron conmigo. Entendí entonces, que no era la única que se sentía extraña dejando a su bebé por primera vez al cuidado de alguien más.

Semanas después de haber entrado, mi bebé sonríe en la puerta de su jardín y se despide de mi tan independiente, tan ella, tan personita, con un “Bye, Mamá”. Hoy quiero contarles un poco mi experiencia pues puedo decir que fue exitosa y que rápidamente esa mezcla de sentimientos se tornó en alegría absoluta al ver caminar triunfante a mi bebé y disfrutar con otros niños.

Este tema tiene tanto de dónde cortar que podría escribir un libro. Intentaré ser breve compartiéndoles lo más importante y esencial; eso que no se encuentra en Google ni les dirá el pediatra, que no se encuentra ni en la teoría, ni en la Directora del mejor Jardín Infantil, sino en el corazón de otra mamá que ha pasado por lo mismo.

¿CUÁNDO ES EL MOMENTO?

No hay momento correcto ni incorrecto pues cada niño es un mundo. En mi caso, algo determinante fue notar que Matilde se comportaba diferente los días que veía a otros niños y que pedía “salir de la casa”. Notaba que los días que salíamos a sus actividades era más feliz, descansaba mejor, se comportaba serena, y en cambio, cuando no íbamos, estaba muy irritable. Al levantarse, lo primero que hacía era buscar su maleta y dirigirse a la puerta como quien dice “nos vamos”. También empecé a sentir que se aburría en casa, así que empecé a averiguar cuál era la mejor opción. Lo importante, es que sea cual sea el momento, tomemos esa decisión con argumentos y con nuestro instinto de madres, que nunca falla.

¿CÓMO ELEGIR EL JARDÍN?

Después de saber que nuestro hijo “debe” entrar al jardín viene una angustia superior y es: ¿a cuál?

Les comparto una guía simple:
  1. Que les quede muy cerca, si es posible. Ojalá que puedan llegar caminando.
  2. Buscar referencias, que sea ultra-recomendado por mamás con sus mismos valores
  3. La atención: Que sean cálidos y haya buen trato para todos, y de todos.
  4. Instalaciones: Que sean amplias, limpias, pulcras.
  5. Metodología: Me gustan los jardines que toman lo mejor de las diferentes metodologías pedagógicas, pues no hay modelos perfectos. Lo importante es informarse del tema.
  6. Que haya buena energía y que todo fluya tanto para ustedes como para sus hijos. Una buena forma de percibirla es llevando a sus hijos a conocer y observando cómo se sienten allí.

¿CÓMO ME PREPARÉ?

Les puedo hablar de una preparación física y emocional. En la emocional, logré que meses antes Matilde “se despegara” un poco de mí permitiendo que pasara tiempos prolongados con su abuela, su papá y otros cuidadores, para que supiera que su seguridad no dependía exclusivamente de mamá.

En cuanto a la preparación física, consulté con mi pediatra algunos medicamentos y suplementos homeopáticos que le subieran las defensas para evitar los temidos virus.

ORGANIZACIÓN

Es importante que establezcan una rutina que les permita a todos organizarse. Los bebés entienden cada momento del día y lo relacionan con una actividad. Planeen los tiempos de sueño, siestas, comidas, levantada, bañada y todo lo que deban hacer para que no corran y no los llenen –ni se llenen- de estrés. Todo con calma y tiempo es más fácil y este debe ser un proceso que nos genere placer y no angustias, ni a nosotras, y mucho menos a nuestro bebé.

¡Particularmente me gusta hacer de todo un plan emocionante para las dos! Por ejemplo, dediqué un tiempo importante a saber qué necesitaría ella para estar cómoda en esta nueva etapa y qué elementos le harían relacionar la experiencia con algo lindo, divertido, colorido, feliz.

Les comparto cosas que ella ama, han sido útiles en este proceso y ella relaciona con su jardín de inmediato:

Su maleta de Unicornio. Estas no sólo son divinas sino livianas y muy cómodas.

Su lonchera de Búho. ¡Tiene unos colores vivos hermosos y alrededor de ella creamos sorpresas diarias en sus onces! Le emociona ir a descubrir qué jugo o mecato le toca cada día.

El portacomidas. Esta opción es buenísima pues es ecológica, no se rompe fácilmente y amamos sus colores.

La ropa. Usamos opciones muy cómodas, la mayoría en algodón pero resistente al trajín de un niño que está descubriendo el mundo.

Zapatos. ¡Deben ser muy cómodos y lindos! Armar las pintas debe ser un momento que se disfrute y no que se convierta en rutina. Los zapatos que usamos garantizan comodidad absoluta.

ADAPTACIÓN

Dependiendo del Jardín elegido este proceso puede variar significativamente. Hay lugares que piden la presencia de los cuidadores la primera semana y hacer un proceso de adaptación paulatino. En mi caso, lo que hice fue hacer la adaptación inmediata y no poco a poco, no sólo por recomendación del jardín que elegí para Matilde, sino porque mi instinto así me lo indicó; sentía que si me quedaba mucho tiempo con ella haría más difícil el proceso.

NUESTRA EMOCIONES

¡Han sido una montaña rusa! Los primeros días hubo una mezcla entre emoción y miedo, pero conforme pasó el tiempo me fui llenando de tranquilidad y ahora amo este momento, no sólo porque durante las horas que está en el jardín ella pasa feliz, sino porque yo tengo tiempo para mí y mis actividades!

COSAS QUE NADIE TE DIRÁ

La primera semana de adaptación es un reto y pueden suceder cosas como que:

Se les altere el sueño. Matilde la primera semana tuvo pesadillas y se despertaba decenas de veces gritando “no”. Al principio me asusté pero supe que es parte normal del proceso. Sólo duró una semana y ahora duerme de nuevo plácidamente.

Su apetito cambiará. Hay bebés que comen más o empiezan a comer con gran apetito. En cambio otros, como Matilde, dejan de comer bien por unos días. Esto también se corrigió una vez se adaptó.

Llorarás, reirás, volverás a llorar y felicidad, todo al tiempo, y es normal. Después de la culpa de dejarlo, sentirás algo de culpa al sentirte libre cuando dejes a tu bebé en el jardín una vez la parte difícil haya terminado. Tranquila, a todas nos pasa y no deberíamos sentir culpa. Finalmente, es un proceso normal y como madres también merecemos tiempo para nosotras.

LOS “SÍ”

Disfruten cada parte del proceso, incluidas las lágrimas. Todo pasará rápido.
Saquen el tiempo necesario para acompañarlos en este proceso pues es una experiencia irrepetible.
Establezcan rutinas y no dejen todo a la deriva
Pregúntenles a diario detalles de su día. Aplaudan sus caritas felices y stickers.
Observen su comportamiento y estén alertas a señales de poca adaptación para corregir con el jardín.
Despídanse y sean claros con ellos. Si desaparecen los primeros días les generará más ansiedad.
Pueden llevarlos con algo que les dé seguridad, Mati tiene el juguete de “turno”, un pato que ha llevado desde que entró y le da seguridad.

LOS “NO”

No demuestren miedo ni lloren delante de ellos.
No se rindan si lloran los primeros días.
No los envíen sin la preparación previa.
No les transfieran su ansiedad.

Espero que esta historia, que intenté -sin mucho éxito- hacer muy corta, les haya sido muy útil les ayude a gozarse al máximo la etapa de la entrada al jardín de sus chiquitos! Si tienen alguna duda o quisieran ampliar algún tema, no duden en contactarme por aquí dejando sus comentarios o a través de mis redes.



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