Mamá: lo estás haciendo muy bien!

Mamá: lo estás haciendo muy bien!

Las mujeres dudamos de todo y nos cuesta tener perspectivas en blanco y negro. Somos analíticas y detallistas. Básicamente, estudiamos cada zona y tono de grises, repasándolo una y otra vez antes de tomar una decisión. Es una gran ventaja pues sin importar el tiempo que nos tome, al final somos decisivas y cuando decimos “si” o “no”, no hay vuelta atrás.

Sin embargo, esa facilidad para dibujar posibilidades en nuestra mente puede tornarse en desventaja si dejamos que la inseguridad se apodere de nosotras. Esa facilidad debe empoderarnos para saber que lo que sea que decidamos está bien, siempre y cuando  lo hagamos con nuestro corazón y mas aún, con nuestro instinto de mamá. Se que es difícil y mi intención no es darte una fórmula mágica para que obtengas respuestas contundentes, como si ser mamá se tratara de resolver un problema de álgebra por medio de una ecuación.

No. Mi intención es acompañarte en esta sensación, que sepas que está bien tener dudas y hacerte entender que la incertidumbre es normal, pues cuando eres mamá tus decisiones no sólo te involucran a ti, sino al ser que más amas y el más indefenso de todos: tu bebé!

Te lo digo con el corazón: la maternidad nos hace más vulnerables  y sensibles, pero créeme, por más angustiante que suene, esa, es sencillamente la magia de Ser Mamá; despertar ese sentido de protección que nos impulsa a ser lo mejor que podamos ser, para ellos, nuestros hijos.



Sé que muchas veces te has hecho esta pregunta: lo estoy haciendo bien? Y de nuevo, hoy quiero ayudarte con la respuesta: Si! Claro que lo estás haciendo bien, muy bien.

Y tranquila! Esa pregunta no sólo te la haces tú porque seas primeriza, mamá soltera, seas más nerviosa de lo normal o tiendas a sufrir de inseguridades. No! Eso nos pasa a todas! Y aunque muchas madres no griten a los cuatro vientos que sienten dudas y miedos respecto a todo lo que tiene que ver con sus hijos, yo te lo digo sin temor a equivocarme: ni la mamá más experimentada  o dateada ha dejado de preguntarse lo mismo.

Yo, por ejemplo, soy una de esas. Me preguntaba si sería buena mamá desde antes de que Matilde estuviera en mis planes. Tal vez si has leído mi blog o has navegado en las redes de #Ser Mamá pienses que a mí esto de la maternidad se me ha dado fácil y que todo lo tengo resuelto. Y hoy de corazón te digo: No! Si normalmente soy analítica y me gusta tomarme mi tiempo para estar segura de cada decisión que tomo, incluso si se trata de elegir el color de mi manicure semanal, cuando la maternidad tocó a mi puerta, la situación se exacerbó, mi corazón se transformó y me volví una mujer más sensible y reflexiva. Todo de repente, me preocupó. Me preguntaba si podría quedar embarazada, si era lo suficientemente saludable como para albergar vida en mi vientre, si no habría hecho demasiadas dietas o ejercicios, si el embarazo me daría muchas náuseas, si consumía suficiente ácido fólico, si el parto dolería, si podría amamantar a mi bebé, si no me quedaría dormida mientras él durmiera, si aprendería a sacarle los gases, si tiraría la toalla y si sería capaz de cuidarlo como merecía.

En caso de que te preguntes cuándo te graduarás de “Maternidad” y tomes decisiones estando 100% segura de lo que haces, como si de un Doctorado se tratara, permíteme ayudarte un poco con la respuesta: Nunca! La maternidad es la única carrera de la que nunca nos graduamos y en la que nunca tenemos un título profesional pues nunca nadie nos calificará. No hay mamá 10, ni mamá reprobada. Es un mundo en el que sólo existen tú y tú bebé, que sólo necesita de tu amor para tener a la mejor mamá.

Lo verdaderamente importante es que aprendas a gozarte esta aventura de una manera desprevenida, entendiendo que el tiempo pasa rápido y por eso debes aprovechar cada minuto con tu chiquito. Nadie está pendiente de si te equivocas o no, aunque a veces sientas que todos te juzgan, la verdad es que en esa relación de los dos, tu bebé sólo sabe mirarte con ojitos de amor pues tú y sólo tú, con tus virtudes y defectos, eres quién él necesita para sentirse seguro. Él no necesita a una súper mamá! Él no necesita a la gurú de la maternidad ni a una profesional cargada de teorías y manuales. Él te necesita en tu estado más natural, tu piel, tu voz dulce y tus ojos diciendo “te amo” cada vez que lo miras.

Por primera vez en la vida, date el permiso de no saber nada, pues la naturaleza te irá dictando el paso a paso de lo que tu chiquitín necesita. Date el permiso de aprender con él, de ser una facilitadora para que él descubra el mundo y que él te vaya enseñando el cómo y te ayude a tomar las decisiones que le hagan bien.

A ti, que como yo quieres ser la mejor mamá, te comparto este decálogo que elaboré especialmente, para esos momentos en que nos sentimos vulnerables, con miedo, y que la angustia de no saber si estamos haciendo lo correcto nos invade. Imprímelo o escríbelo, tenlo contigo en tu mesa de noche, en tu billetera, o en tu pañalera! Léelo cada mañana o cada vez que te sientas perdida  en este hermoso camino.



Decálogo para disfrutar mi maternidad y saber que lo estoy haciendo bien!

 
  1. Soy la mejor mamá que mi bebé puede tener. No hay otra igual, nadie podría hacerlo mejor.
  2. Sigo mi corazón, él es mi mejor maestro.
  3. Estoy en constante aprendizaje y tengo derecho a equivocarme.
  4. No me comparo con nadie.
  5. No existen las reglas ni los manuales.
  6. Es normal que la duda sea constante, así que me gozo el camino.
  7. Vivo en una aventura; si me equivoco, vuelvo, retomo, y cambio de ruta.
  8. Disfruto del error. Hoy soy mejor que ayer.
  9. Vivo un día a la vez, sólo me preocupo por que HOY pueda ser la mejor mamá.
  10. Respiro y repito viéndome al espejo: Lo estoy haciendo muy bien!
     

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