Dejar el pañal: un proceso de dos o más

Dejar el pañal: un proceso de dos o más

Susana Vélez y Elisa Peláez son dos psicólogas y expertas en temas de crianza y cuidado del bebé que traen las mejores recomendaciones para mamás y papás. Son las fundadoras de GROWTH y hoy nos contarán cómo enseñarle a nuestros bebés a dejar el pañal.



Somos curiosos con los procesos a los que otros padres se enfrentan, estamos atentos, por ejemplo, a cómo le va a nuestra prima con su primer bebé o cómo logró nuestra compañera de trabajo enseñarles a sus hijos a comer solos. Hoy nos concentraremos en la variedad de maneras, que tanto nosotros como otros, podemos tener para acompañar el proceso de dejada del pañal o control de esfínteres.



Todo empieza, no necesariamente por el principio, pero sí sabemos que algo muy decisivo son los comentarios: “¿todavía usa pañal?, se te va a pasar el tiempo para enseñarle”. Aunque lo ideal es que sea nuestro hijo quién dé las señales, son los demás los que en ocasiones nos hacen buscarlas. Recomendamos que los primeros dos años de vida los aprovechemos en el desarrollo de habilidades como explorar, caminar, comer, balbucear y hablar. Estas son el trampolín para que nuestro hijo se sienta preparado y continúe hacia la autonomía, en este caso, para dejar una de sus más preciadas y cómodas prendas: el pañal.



Es posible que a los caminos que escojamos les surjan atajos, algunos más o menos responsables con las precauciones del tema. Lo importante es que nuestra elección se base en información confiable.



El primer proceso Como su nombre lo dice, es el inicio para controlar y adaptar las necesidades internas a las externas. El momento para que los niños conecten lo físico con lo mental. En este caso, es un proceso evolutivo más que de aprendizaje: depende de la maduración de su cuerpo y cerebro más que de la calidad de la rutina. O sea, que no depende de nosotros o de cuando queramos “enseñarles a ir al baño”.


No es una receta inflexible, es más bien una mezcla perfecta entre las señales de ellos y la sensibilidad de nosotros para percibirlas e invitarlos a continuar su proceso.
Algunas señales:
  • Quitarse el pañal, porque les incomoda.
  • Al sentirse mojados, nos lo hacen saber en palabras o gestos.
  • Se resisten a ponerse el pañal.
  • Quieren imitarnos y/o sienten curiosidad por el baño.

Dejar el pañal es un proceso de dos o más. No depende ni de mamá o papá ni de nuestro hijo y tampoco debemos tener un conteo regresivo en el calendario como si fuera una evaluación.




Más que dejar el pañal, la idea es poder avanzar juntos en la relación y ese será el mejor regalo que les quede. Queremos invitarlos a que piensen que cumplir con el proceso no depende ni del uno ni del dos, mientras más se disfrute, el mismo proceso hablará del progreso: comenzaremos con el día, luego trabajaremos en el proceso de noche, nos guiaremos por sus pequeños avances o retrocesos y así pensaremos  las estrategias que debemos repetir o las soluciones que no debemos volver a intentar.
Dos o más para ayudar…
  • Ambos padres o cuidadores deben estar enterados y ponerse de acuerdo para empezar los cambios, en rutinas, ropa y crianza.
  • Comprar en familia las nuevas prendas, que sean elegidas, en lo posible, por nuestros hijos: nueva ropa interior y camisetas en vez de bodies para una llegada al baño más fácil.
  • El jardín será el aliado para reforzar el proceso y recomendarnos estrategias.
  • Debemos repetir infinitas veces las preguntas para invitarlo a ir al baño.

No premiemos ni castiguemos
Evaluar a nuestro hijo por un proceso madurativo no es recomendable, tampoco amenazas o juicios por la incapacidad de ser un “niño grande”. Nunca hay que hablar así a un niño, ni en este tema ni en otros.
Ideas pedagógicas y lúdicas:
  • Jugar con el cuerpo humano, en un papel o con una imagen.
  • Demos ejemplo: narremos en voz alta los pasos para cumplirlo.
  • Adecuar el espacio acorde a la edad y tamaño, ya sea con bacinilla, adaptador al sanitario y/o banquito.
  • En algunas visitas al baño llevar un juego, un marcador borrable o un libro.
  • Relatar la historia de cómo logramos llegar al baño, así lo haya logrado parcialmente, debemos ir al baño o conversar sobre lo sucedido.

Unámonos a la idea de esperar sus señales, las cuales posiblemente lleguen después de sus 2 años y aprovechemos el proceso como fuente de vida para la relación entre padres e hijos.

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