Viajar en avión sola con 2 niños… ¡es cosa seria!

Viajar en avión sola con 2 niños… ¡es cosa seria!

Geraldine Pomato, creadora del blog Mamás Reales, nos ofrece útiles tips para la aventura de viajar en avión con los más pequeños.
Cada cierto tiempo hago lo impensable para cualquier otra mamá:

Viajar en avión, sola, con 2 hijos y generalmente con escala. Unas 14/15 horas si lo miramos "puerta a puerta", desde que salgo de mi casa, hasta que llego a la de mis papás. Y no, no es que me atrevo por corajuda o porque es fácil. Me atrevo porque me toca.

Mi marido tiene vacaciones en ciertos momentos del año y yo, para aprovechar más tiempo con la familia, suelo viajar antes de que sus vacaciones comiencen, lo que me obliga a hacerlo sola. Sé que podría esperar unos días más y viajar con él, pudiendo tener 2 ojos y 2 manos más, pero cuando vivimos lejos de los nuestros queremos que los hijos puedan disfrutar a sus abuelos y tíos el mayor tiempo posible.

Mi objetivo es aprovechar ahora ya que mis hijos no van al colegio grande todavía y pueden faltar unos días al jardín sin problema. Cuando sean más mayores no tendremos la misma suerte.

Ahora bien, se preguntarán, ¿Cómo sobrevivo a volar sola con dos niños?

Estas dos personitas tienen 4 años y 1 año respectivamente. No son edades fáciles. A viajar se le suma el hecho de que no sólo debes cuidar que tus hijos no se escapen, también debes cuidar muy bien tus pasaportes y tus maletas. Esto le pone un poco de estrés al tema ya que tanto tú, tus hijos, como los papeles y las maletas deben llegar a destino sin ningún inconveniente.
Siempre tengo la suerte de que me va bien en los vuelos y de que mis hijos se portan bien y yo no llego como si me hubiese pasado un tren por encima.

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Para esto tengo varios tips:



Mantener la calma: Ya está mamás, estamos montadas en un plan que no va a ser rápido ni ágil. Será cansador, tendrás que cargar peso y querrás mirar el reloj todo el tiempo. Si tú estás tranquila se lo transmitirás a tus hijos. Mantén la calma desde que prepares las maletas hasta que llegues a destino. Estar tranquila durante todo el proceso los contagia a ellos. Ten la paciencia que a veces pierdes y piensa que las horas van a pasar normalmente y que tarde o temprano llegarás a destino.

Viajar con ropa cómoda: La ropa del viaje es de las cosas más importantes, tanto para los chiquitos como para ti. Si sales a la madrugada, como me pasó a mí, que ellos viajen en pijama es lo ideal. Pantalones que puedan bajarse y subirse sin necesidad de abotonar.
Si sales de un destino de tierra fría y llegas a un destino de tierra caliente, procura que viajen en ropa de media estación y algún saco fresco. Deberás llevar una muda extra para cada uno, incluyéndote a ti (por si alguno de tus hijos vomita, uno nunca sabe). Elige como muda extra las cosas más livianas que tengas, las que puedan enrollarse y caber en cualquier parte de tu maleta. Usa tenis o alpargatas blandas para ti o para tus hijos, que sean muy fáciles de quitar y poner si tienes que sacarte el calzado al pasar por el chequeo de seguridad. Recuerda: tendrás 2 manos. Debe ser ropa muy fácil de poner y quitar. Yo escogí pijamas y zapatos de suela blanda para mis hijos y viajé con leggings y un saco de hilo.
¿Las mudas de cambio? Para él una sudadera azul y una camiseta a rayas. Para ella unos leggings y un body (aparte le llevé otro body por las dudas).

Perder la pena:

Desde que llegues al counter de la aerolínea, comienza por perder la pena: viajar con una pañalera, un niño al lado y otro niño alzado, con un boleto en clase turista lo que hace que la silla de adelante vaya pegada a ti cuando la reclinan, no es para nada cómodo. ¿Qué hago yo? pierdo la pena, le aviso a la persona del counter que viajo sola con 2 niños y pido si por favor puede ubicarme en una fila donde los asientos del lado estén vacíos. Si el vuelo no va lleno, algunas aerolíneas permiten bloquear estos asientos y dejarlos para uno (a menos que llegue alguien y a último momento compre un pasaje). Siempre lo pido con mi mejor cara y todo el amor del mundo y siempre tengo la dicha de que me ayuden con eso. ¡Hay que pedirlo sin pena! ¿Qué es lo peor que puede pasar? que nos digan que no. Si nos dicen que no pero el avión sí va vacío: dile a las azafatas que te ayuden a ubicar a la persona que tiene ese pasaje, en otro asiento igual en otra fila (para esa persona será mejor viajar sin niños y tu podrás viajar cómoda con toda la fila para moverte cómoda). Tampoco temas pedir ayuda con las maletas o con tus hijos para ir al baño.

Pierde la pena cuando tus hijos griten, lloren, hagan pataleta o salten en su asiento: son niños. Si a alguna persona le molesta no tienes por qué sentirlo personal. No puedes hacer nada y la opción de enfrentar a tus hijos puede ser contraproducente. No mires a nadie si te miran cuando esto pase, respira hondo y recuerda que debes mantener la calma y perder la pena en todo momento.

Subir al avión lo más liviana posible:
Sé que queremos llevar todo, pero tenemos que ser prácticas. ¡Viajar con lo menos posible! Hay que pensar que cuando llegamos a destino nos tocará estar pendientes de los niños y sacar las maletas de la cinta al mismo tiempo.
Yo procuro viajar con 2 maletas (en total, si acaso 1 grande y 2 pequeñas, a todas las despacho).
En la mano: • Un bolso (pañalera) • Un coche para llevar a mi hijo cuando no quiere caminar • Un cargador para poder llevar a la bebé alzada • Los dos maletines pequeños de mis hijos (son como mochilas que se cuelgan cruzadas) Empaca lo menos posible, repite ropa, no subas con más cosas de la cuenta: Aunque tu creas que sí, ¡En serio no las necesitas!
Acomodar todo estratégicamente: En el avión no tendrás espacio para "revolver" tu pañalera, bolso o maleta. Es por esto que debes acomodar estratégicamente todo desde el principio. Deja "arriba" las cosas que tendrás que sacar de un apuro tales como: pañito para limpiarlos, abrigo por si el aire del avión está fuerte, galletas y leche o vasos de agua.

En el último viaje que hice dispuse las cosas de esta forma dentro de la pañalera.
En un costado puse el termómetro, el antitérmico, unas toallitas y un vaso de agua. En el otro costado puse 1 tetero, 2 cajitas de leche. En el medio puse: pañales extras al fondo junto con las mudas de cambio de todos, encima de eso galletas, sandwiches, unos sacos y el iPad.

Aparte llevé 2 maletines pequeños: uno de ellos para mi hija, que contenía todo lo que necesito para ir a cambiarle el pañal, maletín que me podía colgar para llevarla al baño e incluía: cambiador, 2 pañales (en el bolso grande había más), toallitas húmedas y crema.
En el otro maletín, el de mi hijo, había juguetes pequeños para que pudiera divertirse, cartas para pintar, cintas, broches, rompecabezas.

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No mirar el reloj:
No vale la pena. El tiempo pasa igual, si miras el reloj estarás demorando más y angustiándote más por las horas que faltan. Olvídate del reloj y de repente anunciarán por autoparlante que están próximos a aterrizar.
Lleva juguetes o juegos nuevos para estrenar en el avión:
Con las cosas nuevas siempre se entretienen un buen tiempo. Rompecabezas, broches para abrochar las hojas de una revista. Cintas de papel de colores, para pegar por todos lados. Muñequitos pequeños (que quepan en su mano y no ocupen espacio en la pañalera) para que jueguen. Masa de colores. El iPad: sí, pero guárdalo para una ocasión extrema (Los elementos electrónicos los sobreestimulan y logras el efecto contrario).

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Hacer de cuenta que viajas con hijos ajenos:
Haz de cuenta que el niño o los niños con los que viajas no son tuyos, son sobrinos o hijos de amigos. A los hijos ajenos los enfrentamos menos, les peleamos menos, casi no los regañamos y nos apenan menos. Si los niños con los que viajas fueran tus sobrinos, ¿cómo actuarías? Haz de cuenta que no son tuyos y te aseguro que todo será más fácil porque te quitarás la presión de tener que controlarlos y "educarlos". No sentirás la mirada juzgadora de los demás. Tan sólo imagínatelo y eso hará que fluya más fácil el viaje.

No comer la comida del avión:

Cuando viajas sola con niños y en el viaje hay un bebé, es mejor no recibir la comida del avión. Yo siempre cargo con sandwiches para ellos y yo como algo en la escala. Si alguno de tus hijos quiere comer en el avión, bienvenido sea, porque tú tendrás la movilidad para poder servirle y ayudarlo. Pero si sirven la comida de tus hijos y la tuya, y, además, cuentas con una hija como la mía a quien le parece que comer de pie es lo más divertido, no es buena idea encartarte con bandejas, cucharas, vasos llenos de agua y la "mesita" que te impide moverte. Mejor lleva algo práctico y que no haga reguero.

Todo se vale:

Cuando peleamos, prohibimos o regañamos, la situación con los niños se pone tensa. Si realmente no están poniendo en peligro su vida o la del pasajero vecino... se vale romper la revista del avión, se vale subir y bajar de las sillas de la sala de espera, se vale saltar en sus asientos, se vale pegar cinta en la mesa del avión (luego puede ser entretenido quitarla), se vale correr en el aeropuerto (delimítales un sector donde sí pueden hacerlo y se sentirán libres de tener permiso y se cansarán un poco. Todo se permite: incluso pintar con marcadores la mesa del avión (una toalla húmeda quita todo en segundos). Se vale hasta el dulce (si no los pone hiperactivos), el juguete nuevo en el free shop y pintarse las caras (todo tiene solución).

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Y por último... ¡disfrútalo! es una experiencia agotadora pero serán anécdotas para el futuro. Se sobrevive, ¡sí! Y ver la cara de los niños al reencontrarse con sus abuelos y tíos hace que todo valga la pena.

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